
Suavecito me pusiste todo en su lugar
suavecito, como juego para armar;
como al barro el alfarero, como brisa de aguacero
conquistaste, suavecito.
Colocaste besos justamente en el lugar,
suavecitos, cirugía para curar;
las heridas que dejo el pasado sin sanar
y en el caos de mi infierno instalaste tu gobierno
y abrazaste, suavecito.
Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor,
me peleaste sin nada a tu favor;
con la suavidad con la que se mueve un rumor,
con el paso de un anciano, con paciencia de artesano,
me salvaste, suavecito.
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